Daños colaterales: El #coronavirus también "podría matar" al poderoso sistema gremial argentino

Los gordos, como se denomina habitualmente a los líderes de la Confederación General del Trabajo (CGT) y los demás gremios menores que adhieren, ven peligrar su poder a causa de la pandemia.

Para usted no es ninguna novedad que la situación económica argentina, es sumamente crítica.


El parate mundial a causa de la pandemia del Covid19, no hizo más que acelerar el problema que se generó cuando Alberto Fernández y Cristina Kirchner ganaron de manera categórica las elecciones primarias (PASO), y causaron la suba del dólar y caídas en la Bolsa porteña.


Pasar por alto ese episodio, sería similar a quitarle el preámbulo al momento económico, con el que se encontró el inexperto "gobierno de científicos", como se autodefinió el presidente Alberto Fernández, designado por su vicepresidente Cristina Kirchner.

Si usted es un lector del exterior, en Argentina la candidata a Vice, designó a su candidato.


El poder del sindicalismo peronista, camino al colapso


Si bien las instrucciones del Banco Central (BCRA) es que los bancos privados ofrezcan créditos blandos a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), éstas siguen cerrando y lanzando más argentinos por fuera del flaco sistema laboral privado.


Hablamos de trabadores que se hallan dentro del circuito formal de empleo. Esos que tienen un recibo de haberes que en un rubro de descuentos, dice "cuota sindical".


Es una porción de dinero que sumado al manejo de las obras sociales, les da a los sindicatos un tremendo poder económico, que hoy ven amenazado por los despidos de personal, cierre de fábricas o declaraciones de "Concursos Preventivos", un paso previo antes de dictarse la Quiebra judicial, previo agotarse las negociaciones con el ministerio de trabajo.


Los gremios sindicales fuertes de argentina, vienen de la mano del proctetorado del partido justicialista fundado por el General del ejército Juan Domingo Perón, hacedor del peronismo. La relación nació cuando el por entonces Coronel Perón fue designado de facto en el ministerio de trabajo.

El resto de la historia, es tristemente conocida por los argentinos que "peinan canas".


El peronismo ha logrado mantenerse o hacer caer a otros gobiernos no peronistas, con la ayuda de los gremios, que en muchas oportunidades ha reemplazado a las Fuerzas de Seguridad. Las celebremente

llamadas "fuerzas de choque", con tristes episodios de enfrentamientos con armas de fuego y muertes.


Cada empleado que deja el sistema formal significa menor dinero que recauda la "mafia sindical" como también suele ser definida.


Siendo el peronismo "socios" históricos, la pandemia por el #coronavirus puede llegar a terminar con ambos.


Uno de los líderes más fuertes (y como casi todos millonarios), es el titular del gremio de los choferes de camiones (camioneros), Hugo Moyano, presidente además del Club de fútbol Independiente de la ciudad de Avellaneda.


Hace solo unos días Moyano acompañó "al vocero de Cristina Kirchner", como muchos y cada día más, llaman al presidente Alberto Fernández.


En una jugada trapera de Cristina Fernández, consiguió que su designado y luego electo gobernador de provincia de Bs. As. Axel Kicillof, hiciera pie en la Ciudad Autónoma de Bs. As, (CABA) e inaugurara "por tercera vez" el Sanatorio Antártida del gremio de Hugo Moyano.


Las palabras del presidente Fernández sobre el líder "camionero", fueron un espanto para una gran porción de los argentinos.


Mejor escuchelo usted:


https://youtu.be/5ZQVKTNA_Os


Decía que fue una jugada "trapera" (traicionera), con el sello político de la despreciable vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner, al notar que durante su larga estancia en Cuba, uno de los principales apoyos para preparar y enfrentar la pandemia, fue el opositor jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta, un hombre del PRO y amigo del ex presidente Mauricio Macri.


Bienvenido sea todo el aporte para enfrentar esta pandemia "que ya está en el pasillo de Argentina", aún sin haber comenzado el invierno.


Los despidos continúan. Los sindicatos van a empezar a resentirse en sus bases, y cuando ya no puedan hacer frente al servicio de obras sociales de sus afiliados, también llegará el fin de uno de los impedimentos mayores que a lo largo de la historia, ha impedido la radicación de empresas extranjeras.

Nacieron de la mano, quizás la pandemia del Covid-19, se los lleve abrazados como sindicatos y partido político.


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