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El jefe de redacción del Grupo más poderoso de prensa, se olvida que Macri los salvó de los Kirchner

Si usted es muy joven, yo le voy a contar algo que sucedió hace pocos años.

Luego de una excelente relación del Grupo Clarín con el gobierno de Néstor Carlos Kirchner, ese idilio comenzó a romperse aproximadamente por el año 2008...

No. Ahí ya el estimado lector o lectora, dirá “basta que a esa historia ya la conozco”. Y con mucha razón, ya que estos artículos van dirigidos a gente inteligente e interesada en política.

Si, voy a analizar algunos temas del comportamiento ciclotímico de ARTEAR (dueña de Clarín), como por ejemplo este editorial que vemos reflejado en este artículo de su Jefe de Redacción. Aclaro que es uno de mis diarios de consulta casi permanente, además de tener ahí a algunos amigos y conocidos colegas.

Solo brevemente recordemos que luego del fallecimiento del sureño expresidente (el 27 de octubre de 2010), y ya bajo la presidencia del tándem K que significó la llegada de su esposa Cristina Fernández de Kirchner, el diario Clarín se transformó en el enemigo público número uno.


También tener la memoria muy activa para no olvidar que con esa rama del peronismo, empezó una de las tragedias políticas más importantes desde la vuelta de la democracia en 1983. E incluso que el kirchnerismo tenía claras intenciones de expropiar, o al menos desguazar con la llamada Ley de Medios, al grupo de prensa más grande e influyente de Argentina.


¿Por qué motivo van nuevamente desacreditando poco a poco a Mauricio Macri?

El señor jefe de redacción de Clarín, Ricardo Kirschbaum ya era parte de lo que es uno de los tentáculos de ARTEAR, y fue el mismísimo Mauricio Macri - por ese entonces era Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -, quien desempolvó una ley de la Ciudad y evitó así una especie del “exprópiese chavista”.

Voy a referirme ‘al agradecimiento de la vaca empantanada’, un refrán campero que alude a la traición de quien no reconoce favores y atenciones recibidas”.


El Grupo Clarín estaba empantanado “y mugía pidiendo ayuda”. Es que si bien el CEO Héctor Magnetto era y es un hombre muy acostumbrado a meterse “al arroyo correntoso de la política”, y que sabe que “las aguas a veces corren turbias, jamás habrá imaginado que ese peronismo venía ya impregnado de un fango rojo.

Ignoró o minimizó el hecho de que el nacimiento “de ese arroyo”, tenía su origen en tierras ya bolivarianas y con injerencias del Foro de San Pablo. Y de repente, se encontró empantanado. Y obviamente que necesitaba ayuda, y todos los ciudadanos democráticos nos pusimos de su lado.

¿Quien se iba a imaginar que luego trataría de embestir con sus cuernos y hasta lastimar como lo hace una vaca empantanada?. Se supone que su respuesta inmediata “no fuera el de la vaca empantanada”, que según la gente del campo, una vez que zafa del barro arremete contra quienes la ayudaron. El noble animal no razona, y de ahí la existencia de ese dicho campero.


Texto del artículo editorial de Kirschbaum

Paréntesis: Solo a mi se me ocurre escribir este artículo luego de ver como la selección de fútbol de Argentina derrotó en la final de la Copa América a Brasil, y luego de comer un asado. El lunes todos los médicos en cadena nacional estarán hablando de “bombas de coronavirus” tras los festejos.


¿Ése era un buen editorial o mejor tratar de imponer a un Horacio Rodríguez Larreta y a una María Eugenia Vidal que pasó a ser despreciada dentro de las filas del PRO?. Deje, ya desperté.


Dice en una parte de la nota de opinión: “... la elección de Macri como enemigo porque tiene un índice de rechazo muy alto es una decisión reveladora de los escasos recursos dialécticos que tiene el Frente de Todos en su caja de herramientas electorales, por un lado; y de una buena dosis de resentimiento hasta personal, por el otro. Son los ingredientes de un clásico cocktail político de la Argentina...”.

Diría irónicamente que muy simpática la frase del editor responsable de Clarín, cuando ya da por sentado de que Mauricio Macri “tiene un índice de rechazo muy alto”. Si tuviera que responder esa afirmación quizás diría “según datos de la encuestadora, tal o cual”. Es decir ese grupo de encuestadoras “todo servicio” que hasta manipulan un software tipo “CAWI”. Además como vemos más arriba en la versión digital ya tiene su nota María Eugenia Vidal, a quien le habrán aconsejado que hiciera su acto ayer, ya que Argentina estaría paralizada a la espera del partido con Brasil.


Los miles de rechazo que causan la candidata a la interna y su jefe Horacio Rodríguez Larreta en las redes, es inaudito. Y para mal de peores, la mayoría son de personas del mismo espacio o del frente Juntos por el Cambio.

Vemos que Ricardo Kirschbaum también dice que “...el ex presidente no está ganando la discusión interna en el PRO. Más aún, pareciera que está cediendo en cuotas el liderazgo del espacio a Rodríguez Larreta, cuyo crecimiento se ha dado, entre otros factores, por los errores que el oficialismo cometió al atacar al jefe de Gobierno porteño”.


Al tiempo que agrega que “...Larreta ha logrado imponer sus candidatos en la Ciudad, con Vidal como estandarte, puede unificar la personería del PRO en la Provincia con Santilli (más Jorge Macri) y consolidado su alianza con Martín Lousteau. Sabe que entre los múltiples problemas que debe enfrentar está sortear el peligro de un triunfo de Facundo Manes en Buenos Aires, cuya precandidatura presidencial por la UCR parece asegurada, lo que mellaría sus aspiraciones para el 2023”.


La “Opereta Bolivia - Alberto Fernández”

La opereta que en gran medida se logró desactivar gracias a las redes sociales y no a la prensa, no está ausente en el Editorial de Clarín.


Su jefe de redacción nada más y nada menos, vimos que agregó: “En estos planes, Macri no juega un papel central aunque lidere la franja más dura del PRO y sostenga la eventual postulación de Patricia Bullrich para disputarle a Larreta la candidatura presidencial. Así, otorgarle la centralidad de la campaña negativa y de las acciones encadenadas con ese objetivo -Correo, Bolivia, deuda- revelan una necesidad extrema de confrontar”. ¿Duro no?.


Un final patético, como dando instrucciones y proponiendo a quienes deberán reemplazar a un Santiago Cafiero “porque suena cabeza de lista”: Agustín Rossi o Claudio Moroni “un hombre de Sergio Massa”