La Argentina Usurpada. Herramientas para el ciudadano despojado de su propiedad. El caso Etchevehere

No se trata hacer un análisis sobre la inseguridad. Sucede que en nuestro país se está produciendo una escalada de lo que se naturalizó con el nombre simpático de “tomas de tierras”. Se han producido en distintos puntos como Villa Mascardi en el Sur por la zona del parque Nacional “Nahuel Huapi”, cuyos denunciados y pocos imputados dicen ser de la comunidad Mapuche. Y la política del gobierno es pasiva y hasta cómplice por la participación activa de funcionarios nacionales.


También se han producido tomas (Usurpaciones) en la provincia de Jujuy por parte de una comunidad indígena pero también al parecer con la complicidad de una funcionaria del ministerio de Agricultura de la Nación, de nombre Anastacia García. Existió la denuncia penal, la justicia ordenó el desalojo y el gobernador Gerardo Morales (de la oposición Juntos por el Cambio- ‘JxC’) tomó la decisión política y procedió al desalojo. Como hubo resistencia e incluso fueron a tratar de impedirlo un par de legisladores kirchneristas y un concejal, hubo violencia, disparos de cartuchos de gomas y fueron detenidas unas cuatro personas que ocupaban el predio, y al menos dos horas la funcionaria nacional.

Tomas Mapuches


Sobre el tema de Villa Mascardi la ciudadanía está completa de información. Lo que sucede también es grave tanto en Parques Nacionales, ocupación de predios del Ejército Argentino y hasta del Arzobispado de San Isidro. Se han dado situaciones dramáticas donde se han tomado y vandalizado cabañas, pero además se han privado de la libertad a personas del lugar. El Ejercito había destacado personal con carpas para evitar que ocupen todos sus terrenos, pero el gobierno en una actitud inentendible les ordenó que se retiraran.


Como si no faltarían elementos para confirmar lo que muchos sospechan “es la mano” del papa Francisco y su relación con el ala chavista, los Mapuches se retiraron de los terrenos de la Iglesia.

El referente del kirchnerismo en las tomas ilegales de tierras es Juan Grabois “un nene“ de familia bien. Ya se volvió activista pleno de los “desposeídos“ durante el gobierno de Mauricio Macri a quien gustaba chicanear y no tenia (como el Papa) diálogo; aunque si con la exministra Carolina Stanley. También mantiene vínculos con el reelecto jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.


Juan Grabois, abogado y referente de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) habla con el presidente Alberto Fernández y con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, con el mencionado Larreta, con cualquier otro funcionario y hasta hace un Zoom con el Papa Francisco (su padre espiritual e ideológico)


El problema con Juan Grabois es que no reconoce las leyes y está detrás de las tomas ilegales ya de manera activa. El Papa Francisco, ni el gobierno no parecen incómodos sino más bien complacientes.


También sobrevuelan las presencias activas de funcionarios del gobierno en las usurpaciones, y declaraciones de ministros nacionales y dirigentes kirchneristas; que increíblemente dicen “desconocer si es delito“, o que debe esperarse que el juez o fiscal tengan ratificada en segunda instancia judicial, la orden de desalojo. Una aberración jurídica. Un estado de anomia y un brutal giro al comunismo de Cuba.

Antes del conflicto grave con participación pública de Juan Grabois en un campo de Entre Ríos y que está en desarrollo este fin de semana:


Brevemente: Guernica



En Guernica, provincia de Buenos Aires, también hay una gran usurpación de tierras. En muchos casos se han detectado que personas que ocupaban ilegalmente un terreno, seguidamente los ponen a la venta en Redes Sociales. Es decir organizaciones mafiosas.

En Guernica la justicia ya firmó la tardía orden de desalojo, pero ahora es el gobernador Axel Kicillof (del riñón de Cristina Kirchner) y el ministro de seguridad de esa provincia Sergio Berni, quienes no toman la decisión política de desalojar, como si lo hizo en Jujuy, Morales; tal el caso que se mencionó al inicio.


Al parecer nadie quiere pagar el costo político y menos cuando se agiganta la crisis económica y sanitaria que puso a la Argentina en el podio menos deseado por la pandemia del coronavirus, y el precio del peso que pierde valor, con un dólar informal (blúe) que cerró este viernes a 195 pesos y con ”muchas ganas” de sobrepasar los AR$200 el lunes próximo.

El Caso Etchevehere


El exministro de Mauricio Macri y hombre relacionado a la Sociedad Rural Argentina, Luis María Etchevehere, es la cara más visible como heredero de las tierras (cuya herencia habría finiquitado hace años) junto a su hermana Dolores y Juan Grabois desde los medios y redes sociales.


Mientras, la oposición sacó otro Comunicado de repudio a las Usurpaciones, la reacción de los votantes de “JxC” ya es de fastidio con algunos dirigentes, a quienes perciben como ‘tibios’, y les piden un rol político más activo, que un Comunicado “institucional“ y nada efectivo contra un kirchnerismo que avanza y viola la Carta Magna.

Ahora en www.infobae.com :

EL ESCANDALOSO FALLO DEL JUEZ:

Hasta se metió con la libertad de expresión en el Fallo que dejo en este enlace. Observen el Punto 7 https://es.scribd.com/document/481309831/Resolucion-del-juez-Flores-sobre-el-conflicto-ETCHEVEHERE


Recordemos que su hermana Dolores Etchevehere, junto a Juan Grabois, planificaron e ingresaron al campo denominado “Casa Nueva”, y se instalaron junto a otras personas en los últimos días para desarrollar el denominado “Proyecto Artigas”, una fachada de huertas y cultivos familiares como una especie de “Reforma Agraria”, que no deja otra cosa en claro que es el modelo que Cuba instaló en la isla al asumir la revolución de Fidel Castro; y que luego trasladaron a Venezuela y que resultaron en un verdadero fracaso. Al igual que todos los países comunistas.

En Argentina existe en realidad un intento de apoderamiento de propiedades “de los que más tienen“, según el relato; pero en realidad es un odio de clases y un objetivo económico.

MALOS ANTECEDENTES DE “DOÑA DOLORES“


Dolores Etchevehere tiene antecedentes de usurpación de campos. Dice el portal Infobae, que “En 2005 ocupó por la fuerza junto a su entonces marido, Segundo Guiraldes, la Estancia La Porteña, en San Antonio de Areco, que había pertenecido al escritor Ricardo Guiraldes, autor de “Don Segundo Sombra”.


Tras tres meses de conflictos familiares y tironeos, Dolores y su marido dejaron la estancia ante la inminencia del desalojo judicial. Dolores, además, llegó a escribir en el diario La Nación. Segundo Guiraldes, cultor del canto y el baile gauchescos, jugaba además al Polo y como tal llegó en su momento a Entre Ríos, donde conoció a Dolores, la actual ocupante del campo entrerriano de los Etchevehere.


Mientras, en el campo judicial, el abogado de los Etchevehere, ya adelantó que apelará el fallo del juez Flores, que se hizo cargo de la causa por estar de reemplazo del juez de garantías Walter Carballo, que retomaría al juzgado el próximo lunes.


El conflicto se agrava


Convocan a un BANDERAZO FEDERAL para mañana domingo #25octubre



QUÉ DICE LA LEY?


Es muy difícil que todos los lectores comprendan el lenguaje jurídico, pero voy a tratar de ponerlo del modo más sencillo que pueda. Es la herramienta jurídica que nos puede proteger. Y, a pesar de como se viene comportando el Poder Ejecutivo, tenemos que seguir confiando en la Ley y obviamente resguardar nuestras propiedades con mayor seguridad, y evitando que permanezcan solas o sin cuidados.



EL DELITO DE USURPACIÓN EN NUESTRO CÓDIGO PENAL.


Nuestra investigación tiene su punto de partida en el delito de Usurpación regido y penado en nuestro Código Penal en su artículo 181 el cual reza lo siguiente:

Será reprimido con prisión de 6 meses a tres años:


1) El que por violencia, amenazas, engaños, abusos de confianza o clandestinidad despojare a otro, total o parcialmente, de la posesión o tenencia de un inmueble o del ejercicio de un derecho real constituido sobre él, sea que el despojo se produzca invadiendo el inmueble, manteniéndose en él o expulsando a los ocupantes.


2) El que, para apoderarse de todo o parte de un inmueble, destruyere o alterare los términos o límites del mismo.


3) El que, con violencia o amenazas, turbare la posesión o tenencia de un inmueble.

Puntualmente nos enfocaremos en su inciso primero aunque sin lugar a dudas veremos qué sucede cuando explayemos el problema a sus otros dos incisos.



Esa protección de la ley penal no se reduce a la propiedad en el sentido de dominio de la ley civil (art. 2506, Cód. Civil), sino que se extiende a los que le otorga el art. 17 de la Const. Nacional (...), que comprende no sólo el dominio y demás relaciones jurídicas con las cosas, constitutivas de derechos reales, sino también el poder que se tiene sobre bienes o que se puede llegar a tener en virtud de derechos que reconocen su fuente en relaciones personales (obligaciones).


La protección penal se extiende, pues, tanto a la tenencia, posesión, dominio y demás derechos reales, cuanto al poder sobre las cosas procedente de

1 Art. 181 del C.P. modificado por Ley 24.454. B.O. 07.03.1995.


Por otro lado Jorge Buompadre citando a Miguel Bajo Fernández hace una aclaración respecto a lo que el derecho penal entiende por propiedad, bien jurídico protegido, apartándolo del concepto enunciado por el reformado Código Civil en su antiguo artículo 2.506; el mismo expone:


(...) Se ha dicho que el legislador, con la palabra propiedad, no ha querido referirse exclusivamente al derecho real que consagra el Código Civil en el art. 2506, sino que la ha empleado en un sentido más amplio, comprensivo del conjunto de bienes e intereses patrimoniales. Debió, entonces, sustituir aquella denominación por la más apropiada de ―delitos contra el patrimonio‖, expresión con la que se gana no solo en precisión de técnica jurídica, sino que es la que más conviene para la mejor interpretación de los delitos del Título VI.


Con referencia a la opinión de que el patrimonio comprende tanto el activo, formado por los bienes que posee la persona, y el pasivo, formado por las obligaciones y deudas, sigue diciendo este autor que a los fines de la tutela penal el pasivo no es tenido en cuenta: el derecho penal defiende intereses y, por lo tanto, la protección se acuerda al sujeto activo de la relación jurídica contra el obligado. (Buompadre, 2004, pág.21).


Como podemos apreciar, gran parte de la doctrina reconoce que la propiedad protegida por el derecho penal es bien abarcativa, sin limitarse solo a lo que la persona posee por sí misma, sino también integrando derechos crediticios, obligaciones, etc.



Ricardo Núñez opina al respecto que la propiedad que protege el derecho Penal es esencialmente la que está conformada por bienes con valor económico, los cuales sin ser congénitos a ella, jurídicamente pertenecen a una persona física o moral. (Núñez, 1970)


Concepto de Usurpación


Para entender un poco el instituto en estudio y ver cuál es el sentido de la acción usurpar, debemos exponer lo que la lengua castellana entiende al respecto:


La definición etimológica del término usurpar proviene del ámbito jurídico del idioma latín, para el cual el prefijo usus simboliza el derecho de utilizar algo y rapere significa arrebatar, tomar algo por engaño o sin permiso.


La usurpación es entonces el arrebato o la toma de posesión de algo de manera ilegal, cuando esa propiedad o beneficio pertenece a otra persona, a otra entidad.


La usurpación es siempre un delito y puede generar importantes daños a la persona o entidad que la sufre ya que simboliza una pérdida de poder sobre los bienes afectados (por ejemplo, cuando se usurpa un bien inmueble y el dueño ya no puede hacer uso de él), además de un sinfín de complicaciones legales para recuperar eso que ha sido usurpado.


Es en base a esta figura donde tiene su eje principal nuestro trabajo, pero no solo desde el momento de la consumación del delito sino las consecuencias posteriores respecto a la víctima y lo que debe enfrentar al momento de buscar ayuda en el sistema judicial.


Por eso creemos importante desmembrar bien el concepto de usurpación para la ley penal y aclarar que en nuestro trabajo el delito referido será únicamente el que se produzca sobre bienes inmuebles, es decir la acción típica de usurpación por despojo.



Sin embargo, haremos un breve repaso por el delito de usurpación de aguas (art. 182 del C.P.), pero al solo efecto de completar con el estudio de la usurpación dentro del Título VI del Código de fondo.


Como corolario del tema expuesto y para cerrar la idea de propiedad en conjunto con el concepto de inmueble es importante destacar lo que Creus señala al respecto:


El concepto de inmueble en el sentido penal del art. 181 es exclusivamente el de inmueble por naturaleza, según el art. 2314 del Cód. Civil: el suelo y las partes sólidas o fluidas (salvo el agua que integra el objeto del art. 182, Cód. Penal) que forman su superficie o profundidad y lo que está incorporado al suelo de manera orgánica o se encuentra bajo el suelo sin el hecho del hombre; pero lo que puede ser objeto del delito es el suelo mismo así formado: lo que integra el suelo o se adhirió a él orgánica o inorgánicamente no puede ser objeto de usurpación separadamente, ya que para ello debe ser, precisamente, separado y entonces se convierte en un objeto mueble susceptible de hurto o robo.


Menos constituyen objeto de los delitos los inmuebles por accesión física (art. 2316, Cód. Civil): su ocupación únicamente puede constituir usurpación si se la realiza mientras siguen adheridos al suelo; si se los separa para ocuparlos también se darán aquellos otros delitos (...) Lo que la ley protege no es propiamente el dominio sobre el inmueble, sino el ejercicio de facultades originadas en derechos reales que se ejercen sobre él, ya procedan del dominio o de otras circunstancias o relaciones; o sea, la tenencia, la posesión o el ejercicio de otro derecho real que permite la ocupación total o parcial del inmueble. (Creus, 1998, pág.557).


En este sentido por ejemplo, podrá repeler el accionar del usurpador el locatario (tenedor) de una vivienda, aunque no sea el propietario, si un tercero intentara introducirse en dicho inmueble, sea por despojo, clandestinidad, etc.


Tipificación. Bien Jurídico Protegido


Como lo mencionamos al comienzo de este capítulo, el delito de usurpación está tipificado en nuestro Código Penal en el libro II, Capítulo VI, artículo 181. Podemos decir que el bien jurídico protegido, es fundamentalmente la propiedad, al respecto Oscar Alberto Estrella citando a Núñez y Creus nos aclara que:

Es la propiedad en relación con el ejercicio efectivo de la tenencia, posesión o cuasi- posesión. No se protege la propiedad en relación con el título de dominio o derecho real, sino en relación al hecho que implica la posesión, tenencia o ejercicio de un derecho real. Consecuencia de lo expuesto, es que carece de importancia el análisis de la legitimidad o ilegitimidad por la que se posee, o se es tenedor, o se ejerce un derecho real. (Estrella, 1996, pág. 627)


Como podemos apreciar, en concordancia con nuestra jurisprudencia, la propiedad como bien jurídico que se protege en el delito de usurpación no es la propiedad propiamente dicha sino más bien la tenencia o posesión de hecho que se ejerza sobre dicha propiedad.


Es por ello que no importa quién sea el dueño del inmueble o quién tenga mejor título, lo importante para el derecho penal es saber quien detenta una posesión o tenencia efectiva, pacífica y de buena fe.


Vale hacer una distinción entre propiedad común y propiedad especial. Esta última es la referida a derechos intelectuales (ideas, inventos, patentes, etc) y será protegida por leyes especiales (p.ej. Ley de propiedad intelectual), mediante un procedimiento legislativo distinto, acorde a la naturaleza de dichos derechos. La propiedad protegida en el Título VI del Código Penal es la propiedad común; esto es, los bienes enunciados en los distintos delitos contra la propiedad, tienen la característica de ser apropiables por determinadas personas excluyendo a otras, siempre que tengan valor económico, aunque el mismo sea exiguo. (Creus, 1998)


Sujeto activo y pasivo


Antes de pasar al capítulo siguiente en donde empezaremos a desmembrar el delito de usurpación, es importante destacar quién juega el rol de sujeto activo y quién de sujeto pasivo. Esto es a los fines de reconocer al usurpador y a la víctima, para entender en qué situación se ubica cada uno de ellos cuando el delito se lleve a cabo.


Sujeto activo puede ser cualquier persona, no es necesario reunir cualidad o característica alguna, esto quiere decir que el que tiene la cosa en su poder, no puede al mismo tiempo ser autor de despojo.


Por ejemplo, siguiendo el ejemplo del locatario y locador al que hicimos referencia ut supra, dicho locador, propietario del inmueble, puede transformarse en sujeto activo en caso de que quiera despojar del inmueble arrendado al locatario, debido a que el primero se desprendió del goce o tenencia en favor del segundo. (Buompadre, 2000).


En contra partida, cuando hablamos de sujeto pasivo, básicamente hacemos referencia al que sufre los actos de despojo o de la turbación de su posesión, es decir hablamos de la víctima que también puede ser cualquier persona; en el ejemplo citado claramente el sujeto pasivo sería el tenedor (locatario).


Básicamente, solo será sujeto pasivo el que se encuentre detentando efectivamente la posesión del inmueble, dicha posesión es la que contempla el Código Civil y Comercial en su artículo 1.909.4

4 Cod. Civ y Com., art. 1.909: ―Posesión. Hay posesión cuando una persona, por sí o por medio de otra, ejerce un poder de hecho sobre una cosa, comportándose como titular de un derecho real, lo sea o no.


Hemos plasmado en este capítulo una presentación del instituto a desarrollar, se detallaron los alcances que tutela el artículo 181 del Código Penal y se determinó qué se entiende por propiedad desde el punto de vista de la doctrina penal.


Diferenciamos las distintas partes que intervienen en el delito en estudio, sujeto activo y sujeto pasivo (usurpador y víctima) y cómo interactúan las mismas desde el punto de vista de la posesión o tenencia sin importar quién es el titular del bien inmueble.


En los capítulos subsiguientes expondremos los alcances del delito de usurpación, si es factible la tentativa o no en el medio comisivo del despojo. Luego veremos los conceptos de posesión y tenencia; explicaremos las herramientas procesales vigentes dentro de la normativa actual en donde radica nuestra hipótesis de investigación para cerrar con nuestras conclusiones y posibles soluciones.


DISTINTOS TIPOS DE USURPACIÓN CONTEMPLADOS EN EL ART. 181 DEL CÓDIGO PENAL


Usurpación por despojo


La Usurpación por Despojo es la figura contemplada en el inciso primero del artículo 181 mencionado ut supra, y es básicamente donde nuestro trabajo va a tener su punto de origen, es necesario volver a plasmar lo que contempla dicho inciso:

Art. 181: 1) El que por violencia, amenazas, engaños, abusos de confianza o clandestinidad despojare a otro, total o parcialmente, de la posesión o tenencia de un inmueble o del ejercicio de un derecho real constituido sobre él, sea que el despojo se produzca invadiendo el inmueble, manteniéndose en él o expulsando a los ocupantes.”


Donna habla que en la usurpación por despojo, el bien jurídico no se protege sólo en relación al título de dominio del inmueble, sino que además se protege la relación al hecho de la tenencia, posesión o cuasiposesión a la que dicho título confiere derecho. Lo mismo ocurre con la tenencia o posesión ejercida sin título que dé derecho a ellos. Es por esto que resulta indiferente examinar si el título es legítimo o no, o si el mismo da el derecho a tener o poseer el inmueble en cuestión (DONNA, 2001)


Para ir entendiendo la problemática dentro del marco de nuestro trabajo, la ley penal en principio no tiene en cuenta si el sujeto pasivo que ocupa el inmueble lo hace en virtud de un título válido que lo avale. Lo que interesa en este caso es el tiempo en que dicho sujeto se encuentra ejerciendo actos posesorios de buena fe en dicho

5 Art. 181 del C.P.inmueble y con esto, aunque carezca de cualquier tipo de título, podrá repeler todo ataque hacia el bien inmueble que ocupa.


Por otro lado lo que la figura en estudio también protege es cuando el sujeto pasivo detenta un título válido sobre el bien inmueble pero no se encuentra ejerciendo actos posesorios propiamente dichos en él. En este caso la persona no se encuentra habitando el inmueble porque ha entregado la tenencia a otro sujeto, por ejemplo, en los contratos de locación en donde el locatario no es el titular registral del inmueble pero sin embargo detenta la tenencia del mismo mientras dure la vigencia del contrato. Aquí tanto locador como locatario podrán repeler y denunciar cualquier intento de despojo sobre el inmueble en cuestión.


La situación cambia cuando el locatario haciendo abuso de confianza, situación que ya veremos más adelante, intervierte el título que detenta como tal, y una vez vencido el contrato de locación comienza a comportarse como verdadero dueño del inmueble. Ejemplo de ello sería cuando el locatario no se retira del inmueble e impide el ingreso del titular registral, o realiza actos de disposición sobre dicho bien, etc.


Esto es lo que comúnmente ocurre en las zonas rurales, por ejemplo cuando la persona que cuida el inmueble de un campo, llámese puestero, peón o empleado, de un momento a otro le impide el ingreso al titular del inmueble. Aquí radica la dificultad para la justicia, saber por ejemplo cuándo el sujeto activo está actuando de buena o de mala fe, la recolección de testigos durante la investigación por las largas distancias entre los fundos, etc. Esta es la cuestión a dirimir, si una vez producido el despojo el Fiscal de la causa puede reintegrarle inmediatamente el bien usurpado a la presunta víctima, y decimos presunta porque en la mayoría de los casos probar la buena o mala fe del sujeto activo es lo que dilata el proceso.



Acción Típica


Atento a lo que se vislumbra del texto de la norma que estudiamos, la conducta reprochada penalmente es la de quien despoje a otro; es de vital importancia delimitar los alcances del término despojo. La Real Academia Española define al verbo despojar como ―privar a alguien de los que goza y tiene, desposeerle de ellos con violencia‖.6 Este concepto será el tenido en cuenta respecto a la conceptualización del bien jurídico protegido contenido en la norma. En este sentido, Carlos Creus refiriéndose a la acción típica nos dice:


Es la de despojar, lo cual tiene un sentido de quitar, de sacar de la ocupación o impedir la ocupación del inmueble total o parcialmente, por parte del sujeto pasivo; puede darse, por consiguiente, desplazando al tenedor, poseedor o ejercitador del derecho real de que se trate, del lugar (terreno) que constituye el inmueble u oponiéndose a que aquél continúe realizando los actos propios de su ocupación tal como los venía ejecutando.


Pero, para ser típico, el despojo debe estar signado por la finalidad de permanecer en el inmueble ocupándolo: el que priva de la tenencia al sujeto pasivo fugazmente, con voluntad de no permanecer en él, podrá quedar comprendido en otros tipos (p.ej., el que sólo lo hace para turbar la posesión), pero no en el que estudiamos.


El despojo puede ser total o parcial. Es total cuando se priva al sujeto pasivo de todo el inmueble; es parcial cuando se lo priva de la tenencia de la parte del inmueble que aquél ocupa (p.ej., en una tenencia común, impedirle el ejercicio de los derechos que como tenedor común le corresponden), o cuando el autor excluye al sujeto pasivo de la ocupación de una parte del inmueble que ocupaba en su totalidad, o cuando trata de ejercer juntamente con él la ocupación.


La utilización de alguno de los medios típicos nombrados, indefectiblemente se requiere de dolo directo. Además, quien realiza dicho despojo debe tener como finalidad principalmente permanecer en el inmueble ocupándolo, caso contrario si solo priva de la tenencia al sujeto pasivo fugazmente no estamos frente al delito de usurpación por despojo, en todo caso estamos frente a otro tipo de delito.


La jurisprudencia ha dicho que "el autor debe conocer que se trata de un inmueble de ajena posesión y debe saber que está empleando alguno de los medios típicos", debiéndose descartar "el criterio sostenido por Núñez en cuanto a que al delito de usurpación se le atribuye un dolo específico o elemento subjetivo, consistente, sea en la intención de sustituirse en el ejercicio de la tenencia, posesión o cuasiposesión del inmueble, sea en el propósito específico de despojar o privar de ellas, los cuales quedan excluidos si la ocupación obedece a otra intención.7 (D’Alesio, 2004)


Existen distintos medios de despojo, Donna nos habla al respecto y nos dice:

El solo despojo no alcanza según la ley argentina para tipificar del delito de usurpación. Debe venir unido a ciertos medios que la propia ley ha especificado. De modo que es típico el despojo logrado mediante violencia, engaño, abuso de confianza y clandestinidad.


Según lo antes afirmado existen ciertos medios únicos que vuelven punible el despojo. El medio no puede consistir en la mera negativa de entrada sino que debe ser uno de los antes mencionados: "La simple negativa a permitir el ingreso de una persona a un determinado inmueble, no importa ninguno de los medios comisivos del delito de usurpación previsto en el artículo 181, inciso 1o, del Código Penal".


Así, el método que se utiliza para ejecutar y lograr el despojo puede ser no sólo la violencia física o moral ejercida sobre las personas o la violencia ejercida sobre las cosas -como la ley civil estipula-, sino también el engaño -en los mismos términos analizados en la estafa-, el abuso de confianza -por la llamada "interversión de título"- o la clandestinidad -en los términos estudiados en el delito de hurto-. Dice Núñez que el despojo no es punible por sí, sino sólo si se logra a través de alguno de los medios descriptos por la ley. (Donna, 2001, pág. 735).


Comenzando con el despojo mediante violencia, la misma es aquí la vis física que el sujeto activo ejerce sobre las personas para vencer la resistencia que oponen o impedir la que pueden contraponer a la ocupación que aquél intenta.

También abarca la fuerza que dicho sujeto despliega sobre las cosas que le impiden o dificultan la penetración invasiva o el mantenimiento de su ocupación exclusiva (p.ej., cambiar las cerraduras). Vale aclarar que este último concepto, el cual alguna vez parte de la doctrina puso en duda, no genera inconvenientes respecto a la taxatividad de la nueva fórmula, ya que la misma aclara que si la fuerza sobre las cosas es el medio de mantenerse en el inmueble, es un medio comisivo y, por tanto, típico. (CREUS, C., 1998)


En igual sentido Jorge Buompadre citando a Soler (2004) nos dice que la violencia de la que venimos hablando debe ser utilizada para despojar, la cual puede cometerse invadiendo el inmueble, manteniéndose en él o expulsando a sus ocupantes. Como resulta lógico, el agente no puede sacar al propietario de la cosa y llevársela, sino que despoja al propietario directamente de la cosa.


Por eso el autor aclara que las conductas violentas ejercidas sobre las cosas, son las que se ejecutan contra los sistemas de defensa que tenga el inmueble y que las mismas están destinadas a impedir su ocupación (p. ej. puertas, candados, etc.). En este sentido no cabe duda que estamos frente al empleo de un medio típico y el uso de esa fuerza debe provenir del sujeto activo.


Otra cosa a tener en cuenta es que, el uso de la fuerza, es la que emplea el agente para sobrepasar los obstáculos que ya se encuentran insertos en el inmueble y no la

fuerza que ejerce la víctima para recuperar el inmueble venciendo los nuevos obstáculos colocados por el sujeto activo.


Si esto no fuera así, la propia víctima estaría cometiendo el delito de usurpación al intentar recuperar su bien, cosa que carece de sentido y no podría sostenerse (Buompadre, 2004)


En este sentido, el despojo mediante violencia física se da cuando la intromisión al inmueble es realizada o mantenida por vías de hecho, acompañada de violencia física o moral. Está centrada en el despliegue de una energía física, humana o de otra índole, que puede tener por objetivo a las personas o las cosas. Incluso se admiten, el uso de medios hipnóticos o narcóticos que produzcan por efecto la expulsión de la persona del inmueble, o impedir que la misma entre en él, o, simplemente, la reducción de la persona a la inacción dentro de aquél.‖ (DONNA. 2001)


Como contrapartida a lo que venimos narrando, veremos ahora el despojo mediante engaño, esto es, la conducta que despliega el autor para confundir a la víctima e inducirla al error sobre sus intenciones y así despojarla de su tenencia, posesión o cuasi-posesión. (Núñez, 1999)8.


Estrella dice al respecto que para que este engaño sea típico, debe ser idóneo a tal punto que la víctima, por error, no pueda gozar de su derecho como poseedor o tenedor que ostenta sobre la cosa inmueble. El engaño debe ser interpretado de igual manera al utilizado en la estafa, pero la diferencia está en que, en el delito de usurpación, la víctima no puede hacer uso de su bien inmueble (tenencia, posesión o derecho real). En cambio, el engaño que se utiliza en la estafa está destinado a privar a la víctima del dominio sobre la cosa.9 (Estrella, O., 1996)


8 NUÑEZ RICARDO C., Manual de Derecho Penal, Parte Especial, Marcos Lerner Editora, Córdoba, 1999, 2da edición actualizada, pág. 262.

9 ESTRELLA, OSCAR ALBERTO, Código Penal, Parte Especial. De los delitos en particular. Hammurabi, Buenos Aires, 1996, t.2, pág. 630.


Por último importa destacar que Buompadre comparando también el engaño que se utiliza en el delito de estafa, destaca que: ―El engaño típico debe ser empleado para lograr la ocupación de un inmueble, vale decir, para consumar el despojo, no quedando comprendido, en consecuencia, el engaño posterior a la ocupación.‖ (2004, pág. 261)


Con respecto al despojo por abuso de confianza, Soler señala que engloba a quien se aprovecha de la confianza que le brindó el legítimo poseedor a otra persona cuando le permitió ingresar o hacer uso del inmueble. Dicho sujeto, una vez que obtiene la posición que pretendía y abusando de la confianza que le brindó la víctima, intervierte el título por el cual ingresó al inmueble, es decir, mejora por propia decisión el título por el cual ingresó al inmueble. (Soler, 2004)


En este sentido la jurisprudencia sostuvo que configura abuso de confianza la conducta del que impide a su patrón el acceso al inmueble donde desempeñaba su relación laboral (CCC La Plata, Sala II, ―G. R., J. J‖, de 13/7/90)‖.10


El abuso, en síntesis, consiste en que el autor se atribuye la tenencia, la posesión o la cuasiposesión, en cuya ocupación entró por el propio sujeto pasivo que entregó el inmueble, pero no en estos términos. Como ser el poseedor que entrega las llaves para que las cambien, da las llaves al pintor, etcétera.


En cambio, la interversión del título exige una codificación de la naturaleza jurídica de la ocupación del inmueble que se ocupa. Como ser el mero tenedor que se arroga el carácter de inquilino. (Donna, 2001, pág. 737/738).


Por último tenemos el despojo por clandestinidad, Creus al respecto dice que la

clandestinidad se refiere a la ocultación de los actos de ocupación que ejerce el agente para que no puedan oponerse las personas que tienen derecho a hacerlo.

Esto no quiere decir que los actos sean precisamente ocultos para terceros sino que el sujeto activo se enfoca en no ser descubierto por quien puede oponérsele o de sacar provecho de la ausencia de dichos sujetos o de sus representantes para permanecer en el lugar. (Creus, 1998).


Desde el punto de vista de la ley civil, la clandestinidad existirá si ocurren estos tres supuestos; en primer lugar, por la ocultación de los actos, como ser, la extensión de un sótano a la propiedad del vecino. En segundo lugar, cuando el bien se tomó en ausencia del poseedor, como así también, cuando el poseedor no está y el autor entra en la vivienda.


Y por último, cuando se emplean una serie de artilugios como para que, quien tenga derecho a oponerse, no se entere, por ejemplo tomar el puesto de un campo por la noche.


Por eso, para que exista clandestinidad se precisa que la posesión haya sido tomada en condiciones tales que el poseedor de la cosa haya podido ignorar los actos de desposesión, esto es, se desposee al sujeto pasivo del inmueble a espaldas del mismo con el fin de que no se oponga a tal acción. (Donna, 2001)


Expuestos los distintos modos de despojos que contempla nuestra la ley penal para que el delito de usurpación quede consumado, es evidente que el órgano judicial tendrá muchas dificultades en producir pruebas cuando se den algunas de estas circunstancias.


Aquí apuntamos con nuestro trabajo, al tiempo que transcurre entre la denuncia efectuada por la víctima y la respuesta de la justicia una vez que evaluó si existió despojo, mediando violencia, amenazas, engaño, abuso de confianza o clandestinidad. Esto es lo que en la práctica dilata la solución inmediata que le urge al sujeto pasivo, recordemos a parte que nos enmarcamos en zonas rurales donde las extensas distancias y la poca población colindante dificulta a