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Tentativa de magnicidio: jueza Capuchetti rechazó planteo de Cristina Kirchner y va a juicio oral

Fernando Sabag Montiel, Brenda Uliarte y Nicolas Carrizo, los detenidos por el intento de asesinato de la vicepresidenta Cristina Kirchner, fueron enviados a juicio oral este lunes, por orden de la jueza María Eugenia Capuchetti, según revelaron a Infobae fuentes judiciales. La magistrada rechazó los argumentos de la querella de Cristina Kirchner, que se oponía a que el caso llegara a debate oral sin profundizar otras líneas de investigación que, no obstante, seguirán abiertas. Por eso declaró cerrada la instrucción y decidió elevar parcialmente la causa, anunció infobae.com

(Imagen: INFOBAE)


La causa investiga el intento de homicidio de la vicepresidenta el 1° de septiembre de 2022. El caso fue sorteado y quedó en manos del Tribunal Oral Federal 6, que es el único que no tiene jueces titulares.


Por sorteo de la Cámara Federal de Casación Penal, el caso quedó en manos del Tribunal Oral Federal 6, el único que no tiene jueces titulares. Hoy el TOF está integrado por suplentes: Daniel Obligado, Sabrina Namer e Ignacio Fornari, y la intervención de la fiscal Gabriela Baigún.


“La oposición a la elevación de la causa en lo que hace a Sabag Montiel, Uliarte y Carrizo, en base a un supuesto detrimento de la búsqueda de la verdad por desdoblamiento de la instrucción, no habrá de prosperar.


La querella manifiesta que no luce desproporcionado el plazo de detención que vienen sufriendo los imputados, y que por lo tanto debería priorizarse la persecución de una eventual elevación total de la causa.


Sin embargo, como las defensas de los tres encausados vienen señalando en sucesivas presentaciones (en el caso de Sabag Montiel y Uliarte, con expresa mención al cumplimiento del plazo del art. 207 CPPN), se impone un rápido avance a la siguiente etapa”, sostuvo la jueza en el escrito al que accedió Infobae.


“Máxime ello, teniendo en cuenta que las últimas diligencias probatorias que se han venido sustanciando no se relacionan estrictamente a la participación de los tres procesados. Ello, leído de forma armónica con lo puesto de resalto en los apartados que anteceden, imponen el pronto avance de las actuaciones. El propio Superior, ha marcado la línea en tal sentido”, se añadió.


La jueza subrayó que los cuestionamientos a la investigación por parte de la querella “no resultan novedosos” e incluso algunos fueron analizados en los trámites de recusación que se promovieron contra la magistrada, y que fueron rechazados en las cámaras Federal y Casación.


“De la lectura de las diligencias que, a criterio de la parte querellante, deberían sustanciarse de forma previa a someter a juicio a las tres personas que se encuentran detenidas y procesadas en esta causa, se advierte que se vinculan en su totalidad a cuestiones ya evacuadas o que, en su defecto, en nada se vinculan a dichos imputados”, sostuvo.


Y advirtió: “Aún sustanciándose numerosas medidas, algunas de particular injerencia en la esfera privada de las personas (allanamientos, secuestros y requisas), no se han podido reunir elementos objetivos de contundencia que permitan superar el terreno de la mera conjetura respecto de las hipótesis que aquí de forma tan enfática se sostienen”.


La resolución de Capuchetti hizo hincapié en el pedido de elevación a juicio que formuló el fiscal Carlos Rívolo: “Si bien el MPF no se ha expedido sobre las medidas que a criterio de la querella se encuentran pendientes, sí ha dejado en clara su postura en torno a las hipótesis alternativas de investigación, que no han sido acreditadas en autos por el momento, aún a pesar del acaudalado material de prueba que se ha reunido”.


Es que, en su dictamen, el Ministerio Público advirtió que “la actividad desplegada por los nombrados para llevar a cabo el ataque no requirió -por sus características- de financiamiento económico ni de recursos extraordinarios”.


La resolución de la jueza llegó antes de que la nueva defensa de Brenda Uliarte, a cargo de Carlos Telleldin, pudiera hacer alguna presentación en el expediente. Tal como reveló Infobae el viernes pasado, el martes pasado la joven acusada de intentar matar a Cristina Kirchner tuvo un episodio “psicótico” en un patio de la cárcel de Ezeiza, donde está presa, porque iba a ser trasladada a los tribunales federales de San Martin por una causa en donde se la investiga por la tenencia de un documento trucho y allí iba a volver a encontrarse con Sabag Montiel, también detenido y aislado en la cárcel de Ezeiza.


Estaba exaltada. Comenzó a gritar con furia y zamarrear el caño de ducha del patio. Luego el traslado se hizo sin inconvenientes. Al día siguiente, la joven tuvo una entrevista con psicólogos del SPF en donde registró “ideas paranoides persecutorias” sobre la causa judicial y le diagnosticaron un “leve retraso mental”.

El atentado ocurrió la noche del 1° de septiembre de 2022. Cristina Kirchner llegaba a su casa, en la esquina de Montevideo y Juncal en el barrio porteño de Recoleta.


Allí la esperaban, como desde el día en que el fiscal Diego Luciani pidió su condena a 12 años de prisión por asociación ilícita y defraudación al Estado en la causa Vialidad, un nutrido grupo de militantes para saludarla. Sabag Montiel también estaba allí. Se acercó y le apuntó en la cara con una Bersa calibre .32, que gatilló al menos una vez. La bala no salió porque no estaba cargada en la recámara. Terminó atrapado por militantes, sin que la custodia de Cristina Kirchner ni ella misma se dieran cuenta de lo que había pasado.


Cristina Kirchner es crítica de la investigación. “Me quieren presa o muerta”, afirmó. Ya recusó a la jueza María Eugenia Capuchetti varias veces y ahora también al fiscal.


Cuando le tocó opinar sobre la elevación de la causa a juicio, los abogados Marcos Aldazabal y José Manuel Ubeira se opusieron. Dijeron que la causa no puede ir a juicio sin profundizar la pista sobre los autores intelectuales y apuntan a la llamada pista sobre el diputado del PRO Gerardo Milman que en las últimas semanas se presentó en la causa con un abogado defensor.


El 29 de mayo pasado, el fiscal Rívolo sostuvo que “la prueba reunida durante la instrucción ha permitido comprobar que la conducta que se intentó llevar a cabo fue premeditada, es decir, que los imputados habían ideado un plan para llevar a cabo el asesinato de la Vicepresidenta de la Nación”. Y uno de esos planes fue infiltrarse en movilizaciones kirchneristas. Así lo había pensado su novia. “Es cuestión de organización y hacer como un caballo de Troya”, dijo.


Tal como lo exhiben los videos que tomaron los propios simpatizantes de CFK, “aprovechándose de la confusión y desprolijidad que generaba la multitud de personas, Sabag Montiel extiende su brazo para pasar la primera línea de individuos que conformaban un cordón humano frente a la Vicepresidenta, apunta el arma de fuego que portaba en dirección a su rostro, la acerca a escasos centímetros y acciona el gatillo, al menos en una oportunidad, llegándose a escuchar incluso el click”, afirmó el fiscal.


El tiro no salió, pero el arma estaba apta para disparar. “Imaginate los nervios. Tiré del gatillo y el tiro no salió”, le diría el atacante hace unos meses al canal C5N, pese a que en la causa se negó a declarar y solo habló para intentar despegar a Brenda.


El arma que llevaba Sabag no la vio Cristina ni tampoco sus custodios. Solo notaron un tumulto. Fueron los los militantes kirchneristas los que detuvieron a Sabag Montiel para que no se escapara. Desde entonces, el joven está preso. Cuatro días después fue atrapada su pareja, que logró escapar disimuladamente del lugar.

Fernando Sabag Montiel (35 años) y Brenda Uliarte (23 años) fueron procesados el 15 de septiembre con prisión preventiva por intentar asesinar a Cristina Kirchner, en un plan ideado y premeditado que comenzó en abril.


El delito que se les atribuye: coautores del delito de homicidio agravado por el empleo de armas de fuego, alevosía y el concurso premeditado de dos o más personas, en grado de tentativa. Sus defensas decidieron no apelar.


Nicolás Carrizo, el jefe de ambos, quedó detenido el 13 de septiembre. Fue luego de que entregara su teléfono cuando declaró como testigo junto a sus amigos “copitos”.


Los mensajes que se encontraron en su celular terminaron complicándolo. “Recién intentamos matar a Cristina”; “el arma es mía” y “mi empleado le quiso disparar”, son algunos de los mensajes que envió Carrizo la noche en la que Fernando Sabag Montiel le gatilló a la presidenta del Senado.


El joven aseguró que se trataba de humor negro y que solo quiso darse corte con sus conocidos, pero la justicia no le creyó y lo procesó como partícipe secundario. Desde entonces está preso en el penal de Marcos Paz y fracasaron sus intentos de prisión domiciliaria.


“Con todo lo mencionado en relación a la posibilidad de superar la etapa de instrucción en torno a las personas que se encuentran detenidas, mientras que se continúa profundizando, en paralelo, en relación a las líneas de investigación pendientes (o aquellas que pudieran surgir a sugerencia de cualquiera de las partes, o de terceras personas), habré de adoptar el temperamento sugerido por el Ministerio Público Fiscal en su dictamen”, señaló la jueza, en torno a la extracción de testimonios y la apertura de un nuevo legajo para seguir profundizando la causa.


Y añadió: “En función de todo lo analizado, y toda vez que las defensas de Sabag Montiel, Uliarte y Carrizo no se opusieron a la elevación a juicio ni dedujeron excepciones, declárese clausurada parcialmente la instrucción de la presente causa en relación a los nombrados y elévese al Tribunal Oral Federal”, culmina INFOBAE.


FUENTE: noticias24argentina.com artículo


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