Jair Bolsonaro le pidió el juicio político a un juez de la Corte, y le puso un freno a la izquierda

Quizás no esté demás aclarar que el presidente de la República Federativa del Brasil, Jair Bolsonaro, fue elegido de manera democrática por el voto popular de los brasileños. Me recuerda a cuando escribía en 2020 por las elecciones de los Estados Unidos de Norteamérica, y tenía que advertir que no era fanático de Donald Trump, sino que lo consideraba “el último dique de contención del avance socialista del Siglo 21 en el continente americano”. Muchos no recordarán que a días de las elecciones Bolsonaro sufrió un ataque feroz en un mitin partidario, donde fue apuñalado en el abdomen y casi pierde la vida, y cuyas secuelas aún hoy provocan que cada tanto tenga incluso que hacerse severos estudios por complicaciones de salud. “Ah, pero es de centro derecha”, y “ah, pero es un militar retirado”, es algo que a la prensa de izquierda la incomoda.

¿Acaso está prohibida la ideología que no sea de izquierda?.

Muchachos, “dicen que les mandó a decir el ”Duce” Mussolini que paren un poco, porque se les nota mucho”, aplicaría esta ironía para algunos. No para todos, nunca generalizo.


El plan de la prensa de izquierda sigue haciendo su tarea también en Brasil, en su intención de evitar que Jair Bolsonaro siga en el poder. Ya lograron que la justicia revise las causas penales del “Lavajato” del expresidente de su preferencia, Ignacio “Lula” Da Silva, y hasta que lo exculpen. Es muy difícil enfrentarse a la poderosa red “Globo” y salir indemne.


El “problema” de no otorgarles dinero a “estos muchachos”, es exponerse a un ataque contundente. Los periodistas “progres” que tanto apoyaron a Joe Biden y a Kamala Harris, están algunos escondidos debajo de la alfombra. Otros como la CNN - perdieron la memoria -, y están a minutos de gritar “viva Trump”, luego del desastre de la salida de Afganistán de la administración demócrata, con soldados y colaboradores aún hoy olvidados a su suerte en Kabul, o pagando hasta US$ 2.000 para poder regresar.


Por estos lados, más al sur, el presidente de Brasil pidió formalmente este viernes al Senado abrir un proceso de destitución contra el juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes. Este juez mencionado como un operador del PT (Partido de los Trabajadores) de Lula, es quien investiga a Bolsonaro “en un caso sobre la divulgación de noticias falsas y ataques a la democracia”.


Jair Bolsonaro se adelantó este viernes, y un funcionario del Palacio presidencial de Planalto, cumpliendo ordenes del presidente presentó ante el Senado una petición de juicio político contra Alexandre Moraes y que incluyó formalmente la firma por el mandatario.


Esta situación venía madurando desde el fin de semana pasado, cuando Bolsonaro había anticipado que iba a solicitar un 'impeachment' contra De Moraes y también contra Luis Roberto Barroso, otro de los once jueces del Supremo, quien además, es el actual presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), pero luego desistió de incluir en el pedido a este último.

Una de las acusaciones más estúpidas, según otros analistas

El denunciado juez De Moraes, quien también es miembro del TSE, es quien persigue a los votantes de la centro derecha en Brasil. Impulsa una investigación donde dicen (con la prensa de izquierda mayoritaria mundial), “que Bolsonaro figura como sospechoso”, y dice que intenta averiguar el origen y la financiación de una red de "milicias digitales de ultraderecha".


Según el juez “petetista”, dice “que propagan contenido falso y ataques contra la democracia a través de internet”, según De Moraes.


Nuevamente estaríamos ante un caso donde las medios de prensa tradicionales tratan de imponer “su verdad”, pero son las redes sociales de los votantes quienes dejan al descubierto estas operaciones.


El último caso de Argentina con el llamado “Olivos Gate” es un ejemplo, y otro por citar la región, la operación que desde la izquierda de Evo Morales le hicieron al Secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Almagro, cuando acompañados con sus amigos de los medios zurdos, pretendieron imponer que no hubo fraude, sino un golpe militar. Las redes sociales también en ese caso (con muchos periodistas dignos, también desde Twitter), hicieron caer la “operación Evo - Venezuela”.


Pero en Brasil el presidente reaccionó pidiendo el juicio político, ya que este viernes el juez en una grosería judicial, ordenó allanar las residencias de una decena de personas, entre ellas el diputado Otoni de Paula y el cantante ultraderechista Sergio Reis, “acusados de conspirar contra las instituciones”, dice la prensa anti Bolsonaro.


Un ataque muchas veces es la mejor defensa

En el escrito pidiendo el juicio político, el presidente Jair Bolsonaro refirió “que el juez De Moraes actúa de manera "inquisitorial", con "parcialidad" y de forma "partidaria", al ser "al mismo tiempo investigador, acusador y juez".


La respuesta corporativa de la Corte Suprema no se hizo esperar

Manifestaron que “el Supremo, en este momento en que las instituciones brasileñas buscan formas de mantener la salud de la democracia, repudia el acto del presidente de la República de ofrecer una denuncia contra uno de sus integrantes por causa de decisiones en una investigación avalada por el plenario de la Corte", expresaron.


Agregaron que "el Estado Democrático de Derecho no tolera que un magistrado sea acusado por sus decisiones" de esa forma y agregó su "total confianza en la independencia e imparcialidad" del juez De Moraes.


Las discusiones de más alto vuelo entre Bolsonaro, la Corte Suprema y el Congreso comenzaron por junio del año pasado, cuando ambos poderes permitieron a gobernadores y alcaldes, adoptar medidas de aislamiento por la pandemia del coronavirus.


Casi que no hubo medios den mundo occidental que recriminaran y persiguieran a Bolsonaro por no decretar un confinamiento, lo perseguían por el uso o no del barbijo (o tapabocas), y hasta por alguna apreciación burlona que hacía sobre el virus chino.


¿Cómo una potencia mundial iba a imponer una cuarentena estricta y arruinar la economía, mientras las otras no lo hacían?. Los periodistas no son tontos, y por ende la intencionalidad era y sigue siendo política. Había notas en estos medios en que solo faltaba que dejaran todo el texto de crítica destructiva, y solo cambiaran el nombre: Donald Trump o Jair Bolsonaro. Por China, sin libertad de prensa ni democracia, nadie se preguntó. E incluso hasta suena divertido cuando ponen las estadísticas de Covid 19 de los asiáticos que les brinda el régimen comunista.


Bolsonaro preocupado por el supuesto engaño del software de votación en los EE.UU.

Pero voy a salirme y citar la forma en que el diario Fulha de Sao Pablo, presenta y recuerda sobre el tema. Dice: “El conflicto institucional se agravó este año a partir de la agresiva campaña de descrédito del presidente contra el sistema electrónico de votación que funciona en el país desde 1996, el cual, en su opinión, fomenta "fraudes", aunque reconoce no tener pruebas al respecto.

Agregan que “Bolsonaro había amenazado con pedir la destitución del presidente del Superior Tribunal Electoral, Luis Roberto Barroso, algo que hasta el momento no ocurrió”.


Dicen que “este viernes, el mandatario anunció que la presentación contra Barroso será presentada "en los próximos dias". "No es fácil hacer una solicitud, hay que estar muy equilibrado, hay que buscar la materialidad, hay que estudiar mucho. No se puede presentar por presentar. Priorizamos está solicitud (de juicio político) del señor Alexandre de Moraes y, en los próximos días, concretaremos una segunda solicitud", consignó el citado Folha de Sao Paulo.


Una marcha en Brasil que preocupa a la izquierda y que mostrará la simpatía del votante de centro derecha

El poderoso “Grupo Clarín” en Argentina (similar a “Globo” de Brasil), dependiendo de si les sirve o no -y lo aclaro más abajo -, escriben en su edición digital publicada en estos momentos una nota mintiendo descaradamente a la población, bajo el título

Jair Bolsonaro pidió destituir al juez que lo investiga por divulgar noticias falsas y atacar a la democracia

En su versión digital el diario Clarín dice textualmente: “Con sus índices de popularidad en caída libre y los últimos sondeos vaticinando su derrota en las elecciones de 2022, Bolsonaro ha alentado a sus simpatizantes a salir a las calles el próximo día 7 de septiembre, cuando se celebra la Independencia de Brasil, para protestar contra el Supremo y la Justicia Electoral”. Obviamente agregan una fotografía acorde “a su tendenciosa nota”, en la que se apoyan “con información de la agencia de noticias EFE. No está firmada por ningún periodista en particular.


¿Bolsonaro está en caída libre?. La información real dice que no. Mienten, como lo hacían con Donald Trump.


Primero valdría preguntarse cuál es el interés tendencioso de un diario argentino con Bolsonaro o por que también lo hacían con Trump. Pero son parte de una corporación internacional que desde la izquierda tratan de trastocar valores y tradiciones occidentales. Pero también cuando “les sirve Bolsonaro” para golpear al gobierno kirchnerista-chavista, lo sacan en todos sus tentáculos de medios como fue el caso de Alberto Fernández “diciendo que los brasileños salieron de los indios”. A eso eso me referí cuando escribí más arriba sobre “si les sirve o no”.


El fenómeno de la prensa socialista y, ya directamente de izquierda es mundial.

Obviamente que pueden hacerlo en países democráticos. Esto alienta a que las dictaduras “se den una brutal razón” de estar supuestamente en lo correcto, y endurecer aún más sus controles y violar los Derechos Humanos. ¿Por qué lo hacen justamente quienes dicen defender la libertad y esos derechos?. Ahí es donde se debe prestar mucha atención.


El 19 de enero, a un día de la asunción de Joe Biden en los EE.UU. reiteré lo que escribía desde hacía meses en redes sociales, respecto a que la prensa de izquierda, ya sin Donald Trump en la Casa Blanca, y “ganada su primera gran victoria” y nada menos que en la primera potencia mundial, iría más fuerte. Fue así que decidí directamente volcarlo en un artículo que titulé: Prensa e ideología socialista: sale Donald Trump e ingresa Jair Bolsonaro. El tiempo lamentablemente me está dando la razón.

¿No es muy divertido ver a la gran Cadena de Noticias del mundo, la CNN del “Grupo Turner”, criticando ahora a Joe Biden?

Son grandes corporaciones, pero también muy patéticas. Por dinero o ideología, algunos de sus periodistas, atentan contra los sistemas democráticos del mundo libre.


Con la experiencia de ver el despiadado comportamiento que ciertas corporaciones de prensa que en unión con plataformas de medios, tuvieron con Donald Trump, es bueno que el presidente Bolsonaro presidiendo la sexta potencia mundial (en lo económico y militar), se adelante al juego.


El 22 de junio pasado escribí también un artículo cuando en otra búsqueda de provocar a Jair Bolsonaro Una periodista “progre” acosó tanto a Jair Bolsonaro que logró que le dijera ¡“prensa de mierda”!

Para finalizar, estamos con los poderes republicanos de Brasil en “plena demostración de músculos”. No creo que la destitución del juez del Tribunal Supremo prospere. Infiero en que habrá negociaciones y por otra parte, el presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, dijo tras ingresar el pedido de juicio político firmado por Bolsonaro, “que no ve fundamentos técnicos, jurídicos y políticos”.

Ahora si y para cerrar, reiteró que algunos legisladores argentinos de la oposición tendrían que saber qué hay mecanismos en la Constitución Nacional, y no deben tener miedo en pedir el juicio político del presidente Alberto Fernández por sus fiestas clandestinas en la Quinta de Olivos. Huele a un “status quo” cómplice.

Hasta pronto !


Jorge W. Rausch McKenna

*Analista Político *Abogado *Periodista

CEO Consultoría “JRM” y Asociados

Twitter: @JorRausch

Maldonado, R. O. del Uruguay

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